viernes, 20 de mayo de 2011

¡No pasarán!

Nuestra próxima (proximísima! La encontrarán en las librerías dentro de muy pocos días) novedad: ¡No pasarán!, del premio Pulitzer Upton Sinclair.



Escribe Upton Sinclair en las notas de la edición americana:

"Una vez más publico un libro por mi cuenta. He hecho esto varias veces, contrayendo deudas cada vez por mucho tiempo. Pero se trata ahora de una necesidad apremiante, y no abrigo la menor duda de que todas las personas de conciencia se aprestarán a ayudarme para que penetre este libro entre las masas.
Podría venderse aún más barato, si se lograra hacer un tiraje de 100.000 o 200.000 ejemplares. Apelo a este fin a las organizaciones antifascistas y a los grupos liberales que conocen este 'conflicto decisivo' en que la democracia ha de triunfar o ser barrida de la tierra. Este libro es un arma en la lucha por la libertad y la justicia. Puedes comprarlo, lector, en grandes lotes, venderlo en los mítines y en las calles, triplicar así la suma que inviertas en ello. Puedes ocupar en la venta a personas sin trabajo, cediéndoles el beneficio. ¡Llévalo al pueblo!
La editorial Penguin Books de Londres me cablegrafía ofreciéndome publicar 50.000 ejemplares sin haber visto una sola palabra del manuscrito. A mi editor alemán -hoy refugiado en Praga-, a mis editories de Madrid y Barcelona, y a varios grupos de refugiados italianos, les he escrito que los derechos de publicación en estas lenguas estarán exentos de derechos de autor; esta es mi respuesta a Mussolini, que ha proscrito mis libros, ya Hitler, que los ha quemado".

En Barcelona, lo acabó publicando la Generalitat de Catalunya, en castellano y en catalán, a través del Comissariat de Propaganda, en el año 1937. Ahora, Navona lo recupera en la traducción original al castellano de F. Susanna Montaner.

lunes, 16 de mayo de 2011



Ahora que falta poco para el estreno de la serie Los Borgia, protagonizada por Jeremy Irons (es mañana, martes 17 de mayo, a las 22.30h., en Cuatro), recuperamos una novela histórica que, en 2007, editamos en Navona -Los Borgia. Una familia indomable y ambiciosa- escrita nada menos que por Alejandro Dumas, el mismo Dumas de Los tres mosqueteros y El conde de Montecristo.

Dumas se inspiró en esta familia para contar la historia de cómo con el nombramiento de Rodrigo Borgia como Papa, en 1942(tras el que pasó a llamarse Alejandro VI), comienza una década de intrigas, asesinatos y nepotismos con el único objetivo por parte de la familia protagonista, es conseguir poder y riqueza. En Los Borgia, tienen además especial relevancia otros personajes como César Borgia, hijo de Rodrigo, Lorenzo el Magnífico, Savonarola, los Reyes Católicos y poderosas familias como los Médicis.

Los Borgia puede encontrarse en librerías y en nuestra web.

lunes, 4 de abril de 2011

Fiesta de presentación Erskine Caldwell

El martes, 5 de abril, a partir de las 20.30h., Navona Editorial presenta en sociedad a uno de sus escritores fetiche: Erskine Caldwell (1903-1987), retratista de la decadencia americana post crisis del 29, autor de novelas popularísimas en su época como "El camino del tabaco", "La parcela de Dios", "Un muchacho de Georgia" y "El sacrilegio de Alan Kent".

Hablarán de Caldwell y su obra JOAN CAPDEVILA (editor de Navona), XAVIER ANTICH (La Vanguardia, L'hora del lector, Universitat de Girona) y JORDI NOPCA (revista Time Out y diario Ara).
ANNA PANTINAT, poeta, leerá fragmentos de "El sacrilegio de Alan Kent", acompañada a la guitarra por HÉCTOR GILBERTO.
TEDI KGB pinchará música americana de los años 30 y 40 mientras brindamos por el gran Sur y nos marcamos unos pasitos de baile.

Será en Barcelona, en el Minusa Club (València, 166).

¡Nos vemos allí!

martes, 22 de marzo de 2011

Puro Caldwell destilado

No nos resistimos a compartir por aquí algunos de los fragmentos que componen "El sacrilegio de Alan Kent", un peculiarísimo libro de Erskine Caldwell en el que el autor presenta, de la manera más cruda, la esencia de su obra.




En el callejón trasero de nuestra casa vivía un viejo negro con sus dos esposas. Cuando mi padre me llevaba a pasear por el bosque, pasábamos junto a la cabaña y mi padre susurraba: “Sólo tienen pan de maíz con harina y agua para comer”. El viejo de pelo blanco sonreía y hacía reverencias entre la porquería roja cuando pasábamos y yo me volvía para mirarle por encima del hombro con curiosidad y lástima. Más adelante le robé a mi madre patatas y mostaza y vinagre para que comieran.

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Dos hombres estaban hablando en el puente sobre el arroyo. Uno de ellos dijo: Mañana voy a vender una bala de algodón para comprarle un triciclo a mi chico. El otro hombre dijo: Ojalá, por lo más santo, mi mujer y yo pudiéramos tener algún hijo.

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A altas horas de la noche sabía lo hermoso que el día nunca podría ser.

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Por la noche, después de que todo el mundo se hubiera ido a casa, el viento seco y polvoriento soplaba a través de las ardientes calles y me sofocaba y tenía que correr tan rápido como podía antes de volver a recobrar el aliento.

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Dos hombres estaban contando historias obscenas y sentí que Dios podría perdonar la impiedad, pero que esa vulgaridad iba con toda certeza a condenarlos.

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El día de mi cumpleaños, mi padre me regaló una enorme navaja de bolsillo flamante. Esa tarde me colé en el almacén y rajé doscientos o trescientos sacos de maíz rojo pelado.

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Cuando me rompí la pierna, la feria me dejó atrás y se fue a la siguiente ciudad.

lunes, 28 de febrero de 2011

Tres relatos contundentes

Navona rescata tres relatos de la autora que sorprenden por su inteligencia y finura.

Fiebre romana
Edith Wharton
Navona Editorial, 2010


Edith Wharton fue una de las plumas más aceradas, críticas y valientes de las letras norteamericanas del cambio de siglo del XIX al XX. Perteneciente a las clases altas de la vieja Nueva York, Wharton no sólo fue la cronista de aquellos salones y épocas sino que sobre todo se dedicó a desmenuzarlos sin ninguna piedad. Su mirada, que era a la vez tierna con las criaturas pero inplacable con las estructuras, siempre voló más allá que ninguna otra de su tiempo y se atrevió a poner negro sobre blanco cómo funcionaba la hipocresía de los salones y cómo éstos devenían en cárceles para los individuos y su libertad personal.

Comprometida con los derechos humanos y la libertad de los pueblos, Wharton fue una de las norteamericanas más cosmopolitas de su tiempo. Conoció a fondo Europa y fijó su residencia en Francia, país al que aprendió a amar después de comprometerse con su causa durante la Primera Guerra Mundial.

En los tres relatos que presenta en un minúsculo y atractivo volumen la editorial Navona, Wharton cuenta tres historias que nos remiten a sus temas de siempre pero tratados con una acidez especial. Así, en el caso de "Almas rezagadas", la presión del entorno corrompe el amor furtivo de dos amantes aunque hay cierta esperanza al final del relato, cosa no muy habitual en Wharton.

En "Tras Holbein" la autora retrata la decadencia total de una época: la anciana señora Jaspar cree que su mansión sigue abriéndose a diario para dar grandes cenas, cuando son los criados quienes simulan el decorado. El señor Warley, el otro protagonista de la historia, se cree inmune a la pendiente descendiente pero termina en la mansión de la señora Jaspar escenificando un mundo que ya perdió.

Finalmente, en "Fiebre romana", dos amigas del alma de toda la vida se relajan en la ciudad eterna durante un atardecer. La conversación fluye y los fantasmas del pasado vuelven... con sorpresas increíbles.

Un rato con Wharton, aunque sea corto, es siempre algo profundo y contundente. No se lo pierdan.

Xènia Bussé. Diari de Tarragona. 26/02/2011